En este esquema ya no hay un círculo, sino una línea de tiempo que transcurre desde arriba hacia abajo, y que pone de manifiesto una característica de la economía neoclásica: el vínculo que cerraría el ciclo uniendo el consumo a la sucesiva cesión de los factores de producción de los hogares para realizar de nuevo las funciones de producción
requiere añadir nuevos supuestos de comportamiento. Aquí es precisamente donde podemos empezar a encontrar diferencias entre
keynesianos y
equilibristas [denomino así a los teóricos del
equilibrio económico, porque además de ser partidarios del mismo, tanto en sus análisis
positivos como en sus recetas
normativas, sus esfuerzos por mantener la coherencia interna de su teoría y, al mismo tiempo, el más mínimo parecido con la realidad que se trata de explicar son dignos del mejor
funambulista] partidarios de la ley de
Say [hay
equilibristas en otras escuelas del pensamiento económico, incluso entre los marxistas. En realidad los
keynesianos son también, a su manera,
equilibristas, pero no tan radicales].
Por lo tanto, no es necesario descender de ese máximo nivel de abstracción para desmontar el carácter
supuestamente circular del esquema.
Pero este sólo es el comienzo de la película: debemos ahora descender un paso en ese nivel de abstracción, aunque sólo sea para considerar la existencia de la
inversión en la economía.
En efecto, independientemente de la importancia que se le quiera dar a las actividades de
consumo final (las
ammenities and conveniences de
Smith), en la economía hay otro destino para el producto neto, la inversión, que no vamos a definir aquí, pero consiste en bienes y servicios cuyo destino es servir como
insumos para la producción de otros bienes y servicios. Estos son los
bienes básicos de la
Producción de mercancías por medio de mercancías de
Sraffa, o el
consumo intermedio en la
contabilidad nacional.
Aunque es común que a nivel introductorio se equipare con la formación de capital fijo, esto en ningún caso es correcto a ningún nivel de abstracción, puesto que una parte importante de la inversión consiste en mercancías en distinto grado de terminación, que con algunas reservas podemos equiparar con el capital circulante.
No obstante, esto tampoco es casual, sino que es obligado por la atención exclusiva neoclásica en el
producto neto, sin considerar el
producto bruto. Antes de analizarlo debe prevenirse al lector para que no confunda esta distinción con la existente entre las magnitudes brutas y netas de
contabilidad nacional (por ejemplo entre
PIB y
PNB), cuya diferencia consiste únicamente en el
consumo de capital fijo.
El producto bruto (valor producido total), fundamental en toda la
economía política clásica, incluye el producto neto más todo el
consumo intermedio, mientras que el producto neto (valor añadido total=ingreso total) es, en este nivel de abstracción, la suma del consumo y la inversión. A su vez, la inversión es la suma de la formación de capital fijo y la variación del capital circulante. Si se consideran
equivalentes los aumentos y las disminuciones de existencias de capital circulante (y en un marco de
equilibrio estático no tenemos otra posibilidad!) pueden dejarse al margen, y tomar en cuenta únicamente la inversión en capital fijo.
Por otro lado, con ello tenemos ya una
diferenciación entre "factores de producción" que son, a su vez, producidos (capital) y otros que no (trabajo y tierra).
Pues bien, para incluir las actividades de inversión deberemos refinar nuestro esquema como se muestra en la figura 4:
Fig. 4: El producto netoEn este esquema vemos más de cerca la flecha "B" rotulada "demanda final" y apreciamos que incluye los dos componentes mencionados: consumo e inversión.
Este esquema ahora sí se convierte en circular, al menos parcialmente, gracias a la realimentación de la inversión sobre la producción, y de esta última sobre la primera. Esto introduce un carácter dinámico en el
minimodelo, donde encaja el modelo del acelerador típicamente
keynesiano-
kaleckiano. No obstante, como también puede apreciarse, se mantiene el carácter de autopista unidireccional que va de los factores productivos hasta el consumo final. ¿Cómo se combinan ese
elemento dinámico endógeno con los elementos
exógenos de los "factores de producción", resultando finalmente en la
variable dependiente "consumo final"? La respuesta es: se combinan mal. Hay dos tipos de modelos dinámicos que utilizan este esquema: los de equilibrio (
Kaldor) que incluyen supuestos incompatibles con la realidad, y los de desequilibrio o del "equilibrio en el filo de la navaja" (
Harrod-Domar) que pronostican serios problemas para el crecimiento económico capitalista.
En una próxima entrega trataremos de analizar en detalle la actividad de producción, lo que dará entrada en escena al método de análisis de la
economía política clásica.