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lunes, 30 de julio de 2018

Burocracia extractora de plustrabajo ajeno... o socialismo

Ayer leí con cierto escándalo un análisis de Pedro Monreal [1] en su blog:
 La riqueza de las naciones y la riqueza del hijo del vecino: ¿embrollo constitucional en Cuba?
El artículo trata sobre las alternativas que se están manejando en Cuba para regular, se supone que "preventivamente", el proceso de concentración de ingreso ergo riqueza que con seguridad se sigue de la "apertura a las fuerzas de la economía de mercado".
El escándalo, debo adelantarlo aquí, se basa en una afirmación al final del texto, que dice ser cita literal del documento de Conceptualización [2]:
“La apropiación por los titulares de las formas de propiedad y gestión no estatales de parte del excedente de los resultados del trabajo de las personas contratadas, tiene lugar en un contexto social en el que priman las relaciones de producción socialistas, a diferencia de los sistemas sociales basados en la explotación del trabajo ajeno” 

viernes, 27 de marzo de 2015

Varoufakis en la encrucijada: superar al capitalismo o curarlo

Me ha gustado tanto un intercambio de correos reciente con mi amigo Alfredo que lo voy a plantar aquí, por si a alguien le parece interesante y/o, ¡mejor aún! le parece merecedor de discusión y debate.
A partir de este artículo: http://marxismocritico.com/2015/02/25/salvar-el-capitalismo-o-las-confesiones-del-ministro-de-finanzas-griego/  creo que se clarifica la posición de la rock-star del gobierno de Syriza, Yanis Varoufakis en la alternativa que enmarca esta nota: ¿se dirige el gobierno de Syriza a superar el capitalismo o a curarlo (de sí mismo)?

lunes, 9 de febrero de 2015

recuperación económica y relato desde la izquierda

Hace un tiempo le decía a mi gran amigo Alfredo que habría que prepararse para cuando el "austericidio" empezara a dar "frutos" (¿te acuerdas, camarada?). Rajoy lleva tiempo intentando convencer a todo quisque de la de empleo que va a crear con sus recortes estafas.
Pues parece que empieza a tener éxito: lo dice Michael Roberts, del que no sospecho que esté en el equipo de campaña del PP español.

sábado, 5 de julio de 2014

Andrew Kliman y un marxismo de derechas

En una entrevista al economista Joseph Halevi publicada en SinPermiso, se pone de manifiesto, en un par de frases, una confusión que creo que está en la raíz de la más profunda división existente entre economistas marxistas, o al menos la más importante de ellas.
Se trata de una cuestión política, como no podía ser de otra forma, puesto que sólo las cuestiones políticas son verdaderamente importantes en economía. Lo demás son herramientas para pensar sobre los aspectos humanos, es decir sociales, es decir políticos, es decir éticos (gracias, profesor Dussel por traer estos asuntos al primer plano, para que nunca lo olvidemos).
En esta entrevista, el entrevistador pregunta (reiteradamente) por la madre de todos los debates en el seno del marxismo actual: ¿Cuál es la raíz última de la crisis del capitalismo que sufrimos?
¿Se trata de una distribución de la riqueza sesgada hacia el capital a costa del empobrecimiento de los ingresos del trabajo? Esto es mantenido por muchos marxistas, como "los teóricos de la revista Monthly Review", Yanis Varoufakis, Michel Husson o, por supuesto, por muchísimos no marxistas, valga por todos el repentinamente archifamoso Thomas Piketty. El asunto de la financiarización (sic) viene a ser una modalidad de esto mismo.
¿O bien se trata de una nueva manifestación de la tendencia secular, oculta pero irremediable, de la tasa de beneficio a caer? Esta es la visión que, de acuerdo con los autores proponentes de la TSSI (por ejemplo Andrew Kliman o Guglielmo Carchedi), corresponde al análisis marxista del proceso de acumulación capitalista.
Lo que pudiera parecer una cuestión técnica (con perdón) es en realidad algo importante [insisto: existe una disyuntiva entre cuestión técnica y cuestión importante]. De hecho es nuclear.

martes, 11 de marzo de 2014

socialismo o barbarie

Acabo de leer en sinpermiso un inquietante artículo firmado por un catedrático ex-secretario de Estado con Clinton. Con ocasión de la mediática compraventa de la compañía propietaria de Whatsapp por Facebook, hace una reflexión que es tan vieja como el capitalismo: el progreso de la producitividad nos empobrece (los burgueses llaman productividad a lo que Marx llamaba con más precisión las fuerzas productivas, y como toda la cultura burguesa es absolutamente hegemónica, le llamaremos productividad o no nos entenderemos)...
A menos que descubramos la forma de realinearlos [no se entiende si los los beneficios empresariales o los puestos de trabajo y los salarios, o ambos entre sí] –o de distribuir más ampliamente la ganancias—, nuestra economía no conseguirá generar suficiente demanda para sostenerse a sí misma. Y nuestra sociedad no podrá conservarse lo bastante cohesionada como para que vivamos juntos y en paz.
Lo que cuenta el artículo es que whatsapp nos proporciona unas mejores comunicaciones con un coste mucho menor, y lo bueno es que pone en relación el coste con el trabajo social. Por supuesto, lo pone en relación muy indirecta y muy falsamente, no vaya a ser que alguien le calificara de mantener alguna teoría seria del valor, como la del valor trabajo de Marx (¿Conoce el lector alguna otra? Alguna seria, se entiende). Pero viene a decir que eso está relacionado con pérdidas masivas de empleos en correos, telefónicas y cualesquiera empresas (capitalistas, ni que decir tiene) del sector.

martes, 4 de febrero de 2014

devaluación: propuestas y experiencias

Entre "las izquierdas", al menos en España, está bastante presente el debate sobre la salida o no del euro como parte de una estrategia para evitar a la clase trabajadora las penalidades del fracaso del proceso de acumulación capitalista (aka "crisis") y de las medidas de recorte que desde el poder se imponen para salvar los (sus) muebles.
Hay variados ejemplos de las dos posturas que yo tipificaría como (a) "salgamos del euro" y (b) "ese no es el tema". Lo digo porque a menudo los defensores de la postura (a) identifican (creo que tramposamente) a la postura (b) como "permanezcamos en el euro", y eso es parte de su desenfoque. Efectivamente, como queda claro, mi postura es (b) "ese no es el tema".

miércoles, 19 de junio de 2013

brotes verdes

Hoy la prensa del régimen en España nos trae la buena nueva del fin de la crisis. Después del alborozo por los últimos datos del desempleo, ha comenzado una intensa campaña de propaganda, encabezada por el mismísimo presidente del gobierno, D.Mariano, y su ministro de economía, D.Luis.
Dicen que lo peor de la crisis ya ha pasado y que hay "signos" de punto de inflexión. Esto, dicen, demuestra lo chachis que son sun políticas, a las que voy a llamar, por resumir, de recorte (podríamos también llamarle expolio o estafa pero, por favor, que nadie le llame austeridad, por que no lo es).
Pues me temo que es sólo propaganda, y que no va a haber recuperación, desgraciadamente (sí, porque somos los trabajadores los que más la sufrimos).
Pero el caso es que la culpa no la tiene, como sostienen los progres buenistas, la política de recorte, en el sentido de que la política contraria, la de expansión, que estos mismos defienden, tampoco resolvería nada. Más bien significaría echar más gasolina al fuego, creando burbujas sobre los restos aún tóxicos de la última.
Mirad lo que pasa en el mundo USA-UK-Japón, donde han probado este tipo de políticas.

En resumen, no es el neoliberalismo o los recortes, ni el desorden monetario o los políticos despilfarradores, y desde luego que no se trata de la fiscalidad, la rigidez y fragmentación del mercado de trabajo, o lo "antigua" que es la regulación de los permisos y licencias laborales.
Es el capitalismo criminal e irreductible el que acaba con nosotros, si no acabamos nosotros con él.

martes, 5 de febrero de 2013

aprovechar el tirón

Estaremos todos de acuerdo que vivimos una época de condiciones objetivas especialemte favorables para la revuelta de todos los explotados, y particularmente de la clase trabajadora.
Y a pesar de ello, aquí no pasa nada... aparentemente.
A lo mejor sí que estamos a punto de cuajar las revueltas. A lo mejor se lo huele hasta Mariano el presidente.
Algunos camaradas bien informados y con sentido común comentan que esto de "los papeles de Luis el cabrón" no es casual, como casi nada lo es. Que es más bien un primer paso del poder (del poder real) para librarse de este inútil que está demostrando no poder con la marea que sube de la calle. Que vamos a un gobierno de concentración nacional tipo Grecia o tipo Italia. Mencionan incluso nombres: Almunia, González-Páramo, Solana, u otros superestars de la Unión Europea. Esto, evidentemente que no sería positivo para la clase trabajadora. Más bien al contrario. Pero sin duda haría caer muchas caretas entre las filas del parlamentarismo borbónico, y daría una nueva ocasión para la rebelión ciudadana, para la revolución obrera.
No sé.

domingo, 30 de septiembre de 2012

marco unificado v. 1.0 - cazadores recolectores

Mientras sigo trabajando en un marco de análisis que me sirva para comparar el análisis económico marxista y el análisis económico convencional apologista del capital, aquí os traigo una aplicación que una conversación con mi amigo Alfredo me ha sugerido, acerca de lo fácil que, al menos en el reino de la teoría, es tirar la raya entre "ellos" y nosotros.

Es un modelo de cazadores recolectores porque no hay consumo productivo de mercancías, sólo de fuerza de trabajo (FT). Así pues, toda mercancía producida tiene como único destino posible su consumo (individual, improductivo).
Se representa a continuación un modelo gráfico de flujos monetarios que trata de recoger en lo fundamental el funcionamiento de esta economía tan básica y que, no obstante, es capitalista.

jueves, 20 de septiembre de 2012

crisis y apologistas varios

Hace poco le dieron un palito aquí a Krugman. Cosa que me encanta.
Pero es que se meten en la discusión entre apologistas de la desregulación y el mercado soberano y apologistas de las instituciones fuertes y los estabilizadores automáticos, entre libertarios conservadores y progres burgueses, entre cristianodemócratas y socialbuenistas, entre galgos y podencos. Perros todos. Y por eso se equivocan. Todos.

El artículo citado viene a decir que las recetas de Krugman (que al final han triunfado, como se veía venir: ya tenemos QE3 en los USA y el BCE se apunta) se basan en una visión según la cual la destrucción de riqueza crea riqueza, la caricaturizada por los liberales como "doctrina de los cristales rotos". Yo estoy de acuerdo en que es un sinsentido y ya lo critiqué aquí (o eso pretendía).
No obstante, no vale con negarlo y a otra cosa, porque hay en ello una semilla de verdad.

¿Porqué tiene una semilla de verdad la barbaridad de la "doctrina de los cristales rotos"?

miércoles, 11 de julio de 2012

digresión

"Digresión
(sobre trabajo productivo)

Un filósofo produce ideas, un poeta poemas, un cura sermones, un profesor libros de texto, etc. Un delincuente produce delitos.

viernes, 6 de julio de 2012

la ley del valor, la crisis y europa


Es habitual un punto de vista que a menudo genera confusión: se empieza por considerar que el tiempo de trabajo para producir la mercancía es la suma del tiempo de trabajo necesario y del plustrabajo. Se señala que el tiempo de trabajo necesario es el que permite la reproducción de la fuerza de trabajo implicada y el plustrabajo se calcula como el trabajo necesario multiplicado por la tasa de explotación.
Aunque parezca una cuestión sin interés, en lugar de eso es muy importante subrayar que el plustrabajo es un residuo.

sábado, 30 de junio de 2012

breve estudio sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las personas

He seguido esta mañana una interesante tertulia en la radio (radio nacional de españa, no es un día cualquiera) acerca de la riqueza y la pobreza.
Es un poco desesperante escuchar en las tertulias a una serie de intervinientes que, cada uno con distintas perspectivas e incluso podría concederse que con distintas ideologías, van como pollos sin cabeza intentando hablar de economía sin tener una teoría del valor. Tratan de analizar el capitalismo sin tener ni puta idea de (ni el menor interés por) el socialismo científico. Por eso dan vueltas y vueltas alrededor de los asuntos sin encontrar el punto por donde hincarles el diente. Por supuesto, al final sale el asunto de "la clase media" (¿qué cojones será eso?).
Total, que cuando terminan la tertulia uno acaba igual de confundido que antes, pero con dolor de cabeza.

El caso es que Javier Sádaba, el filósofo, ha hecho una interesante (y útil) categorización de las fuentes de la riqueza de las personas. Según él, y estoy de acuerdo, los ricos pueden llegar a ser ricos por 4 razones (minuto 25 más-menos):
  1. herencia
  2. suerte
  3. mérito
  4. crimen


sábado, 9 de junio de 2012

trampas

No se habla de otra cosa que del rescate. Por lo tanto, arrecian las mentiras y la desinformación. ¿Qué es eso del rescate? ¿Hay varias modalidades? ¿Es inevitable? ¿Es "bueno"?

Vamos a hablar de un par de obviedades que quizá estén más escondidas de lo que parece, y que puede ser que por no tenerlas presentes prestemos oidos a explicaciones absurdas que, no obstante, tienen gran apoyo. Para empezar, deberíamos aclarar una obviedad a la que podemos llamar "la trampa de la deuda".

sábado, 5 de mayo de 2012

¿salir de qué crisis para ir adónde?

El jueves pasado escuché ("asuntos propios" en RNE) al infame Rodriguez Ibarra hablar sobre la crisis económica, señalando que es eminentemente una crisis financiera "de la banca". Esto, viniendo de un oportunista que no sabe lo que está diciendo, no tiene mayor interés que reconocer que esta vez acertó, como le ocurre a todo oportunista 1 de cada n veces.
Pero, repito, no es ese acierto lo que me llamó la intención, sino que, tras criticar al PP por identificar equivocadamente la crisis como un exceso de déficit público, hizo lo propio con IU que, según él, considera la crisis como una simple insuficiencia de demanda.

lunes, 6 de febrero de 2012

la usura y la teoría del valor

Últimamente hemos tenido algunos debates interesantes acerca de la teoría del valor en varios blogs amigos:
La teoría del valor es un asunto escurridizo y aparentemente no muy importante-útil, pero el caso es que es la base misma de la cuestión sobre qué es la ciencia económica, ya que precisamente va de eso: ¿que coño es lo que estudiamos, medimos y tratamos de explicar los economistas?

Para adentrarnos en este asunto me parece interesante recuperar el concepto de usura, y ponerlo en relación con las teorías subjetivas del valor ("el valor de una cosa es lo que alguien está dispuesto a pagar por ello").

i) usura: extorsión y/o estafa
Usura, según wikipedia, es exigir demasiados intereses en un préstamo de dinero. Dice también que "originariamente" significaba cualquier cobro de intereses. Este es el significado usual que conocemos. No obstante, en wordreference, se incluye otra acepción: "Cualquier ganancia excesiva que se obtiene de algo". La RAE más o menos coincide.

jueves, 1 de diciembre de 2011

¿qué es el dinero?

Animado por algún comentario de mi amigo Alfredo, a pesar de mis reservas voy a publicar una especie de lección sobre el dinero[1].

Se trata aquí de explicar el dinero aquí y ahora: en el capitalismo avanzado de occidente a principios del siglo XXI. Digo esto porque cualquier análisis científico exige ciertas abstracciones -simplificaciones de los fenómenos directamente observados en la realidad-, que en ocasiones pueden hacernos pensar que se está hablando de qué era el dinero en épocas históricas superadas, o de qué sería el dinero si el mundo fuera de otra manera, no como es. Los ejemplos, analogías o experimentos mentales sólo son válidos en la medida en que contribuyan a explicar el dinero aquí y ahora, y así hay que tomarlos. Si no cumplen esa misión deben desecharse.

Dicho esto, entremos en materia.

domingo, 23 de octubre de 2011

competitividad

¿Qué es la competitividad?
Debe de ser algo muy importante, porque el pensamiento único la repite continuamente, y no solo ahora en tiempos de crisis, sino desde mucho antes. De hecho, es el principal ariete que usan economistas, medios de comunicación y gobiernos para derribar lo poco que pueda existir de un estado social del bienestar.
Pues he intentado obtener una definición y lo único que está claro es que el asunto no está nada claro.

una investigación de urgencia
Primero, la Real Academia: dice que es (1) Capacidad de competir o (2) Rivalidad para la consecución de un fin. Bueno, como nos dictaba la intuición, es perfectamente aplicable también al deporte.
En wikipedia en español el artículo es bastante peor que en inglés (como es habitual). En este último se hace una definición que comienza diciendo que es un concepto relativo, sería "la capacidad y el éxito de una empresa, sector o país para vender en un mercado dado".
El propio artículo en inglés incluye una sección de "críticas" donde cita al nóbel Krugman (el artículo que se cita se llama "La competitividad: una obsesión peligrosa"), indicando que el concepto de competitividad aplicado a naciones es, en el mejor de los casos, confuso, y que debe mejorarse. Se cita en este sentido un artículo de un tal Thompson, cuyo resumen (el artículo es de pago y no parece que merezca la pena) dice que la competitividad de las naciones es un concepto vago y mal medido, y que el propio artículo pretende corregir esto usando datos de 127 empresas de Hong Kong para construir una medida estadística en 10 dimensiones y cuantificar la ventaja competitiva de dicha ciudad. Es decir, para encontrar una definición del concepto buscamos un conjunto de variables que, en ensalada, lo cuantifiquen. Un método curioso. De momento, si nos puede guiar el que este Thompson utilice indistintamente los conceptos de "competitividad" y "ventaja competitiva".
Adicionalmente, el artículo de Wikipedia nos guía a los informes que, anualmente, emite el "Foro Económico Mundial" (Davos, para entendernos) para mostrar un índice de competitividad de las naciones del Mundo. Concretamente a la página 3 de su informe 2009-2010, donde nos encontramos que
Las economías competitivas son aquellas que ponen en juego factores que llevan a la mejora de la productividad sobre la que está construida su prosperidad presente y futura.
No nos dicen qué es la competitividad (aunque el informe se dedica a medirla!), pero sí queda claro que algo tiene que ver con la productividad. Lo malo es que para intuiciones que ya intuíamos todos no nos hacía falta leer esto.
Dado que mi investigación no daba los frutos perseguidos, seguí consultando algunos artículos, obligatoriamente uno que se denominaba "¿Qué es la competitividad?", donde se cita como pórtico a un tal Geraldo Müller:
Existen palabras que tienen el don de ser excepcionalmente precisas, específicas y, al mismo tiempo, extremadamente genéricas; altamente operacionales y medibles, y, al mismo tiempo, considerablemente abstractas y extensas. Sin embargo, cualquiera que sea el caso, estas palabras tienen el privilegio de moldear conductas y perspectivas, así como, pareciéndose más a herramientas de evaluación, ejercer influencia en la vida práctica. Una de éstas palabras mágicas es 'competitividad'.
El énfasis es mío, y lo he puesto porque efectivamente, debe de ser cuestión de magia que una "palabra" sea precisa y genérica, medible y abstracta. Parece más bien un juego de palabrería insulsa y vacía para, precisamente, "moldear conductas y perspectivas". Por lo demás, el artículo fija las bases del "marco conceptual de la competitividad" en las teorías de comercio internacional. Es decir, en la teoría de la ventaja comparativa de David Ricardo, basada en la dotación diferencial de factores de producción. A continuación se nos explica que hoy en día la competitividad se "reconceptualiza" y las ventajas comparativas evolucionan a las ventajas competitivas, basadas en la diferenciación del producto y la reducción de costes. Luego ya se pasa a "analizar" las modernidades que tanto les gusta manosear a algunos (la tecnología, la globalización, la sostenibilidad...)

una propuesta de definición
Al final, y visto que de nuevo se nos está vendiendo una milonga como si fuera un complejísimo concepto científico, creo que esto de la competitividad sólo se puede entender si lo tratamos como una etiqueta que se pone ex post a un resultado: (a) el ingreso neto por ventas (por ejemplo, hablando de un país, la balanza comercial) ha alcanzado determinado nivel comparado con el total de la producción, o de las compras, o de las ventas, (b) se ha conseguido vender más que un competidor, y/o (c) se ha conseguido aumentar la relación ventas/compras o ingresos/gastos [1]. Las modalidades (a) y (b) son índices comparativos y la (c) un índice de variación. En todo caso, parece claro que se trata de una medida relativa, y esto implica:
  • Como medida, que no se trata de una sustancia que se pueda fomentar para mejorar la balanza comercial, la posición de mercado o como le queramos llamar. La línea causal es justamente al contrario: una mejor balanza comercial significa una mayor competitividad. Espero que me disculpéis el mal uso del término, porque aquí no hay causalidad, sino simple medición de la magnitud de una variable.
  • Como relativa, no podemos buscar una ecuación -ni dos docenas de ellas- que nos indiquen una cantidad de competitividad, sino un índice para comparar varias competitividades entre sí, o con otras magnitudes (por ejemplo, balanza comercial respecto al total PIB, o respecto al total de importaciones).


análisis de la competitividad y consecuencias económicas y políticas
En otros lugares, ciertamente más críticos que los citados, como el artículo de Álvarez, N. y Luengo, F. "Competitividad y costes laborales en la UE: más allá de las apariencias" y el blog de Alberto Garzón, se deja de lado el controvertido concepto de competitividad y se centra en la madre del cordero: la productividad y la distribución del ingreso, en ambos casos para negar el corolario de la necesidad de recortes salariales.
En el hilo sobre competitividad, salarios y productividad (capítulos I y II, y recopilación final aquí, con un corolario aquí), Alberto analiza los conceptos convencionales de competitividad, costes laborales unitarios, para combatir en su propio terreno, con datos en la mano, la idea de que hay que bajar los salarios.
No obstante, aunque he tenido la sensación de que el hilo no está concluido, en los comentarios hay alguna crítica procedente de economistas convencionales (pocas, porque estos tipos no se prestan fácilmente al debate científico, como dice Rober en el propio blog).
Aunque estas críticas me parecen un poco confusas, hay alguna que da que pensar: Fernando, en el post de recopilación menciona que
Dices que los liberales no citamos la reducción de los beneficios empresariales como método para aumentar la competitividad de una empresa en época de crisis.
Eso es porque a los inversores que financian esas empresas, no les agrada perder su dinero y por tanto lo retirarían de cualquier proyecto empresarial que pierde su credibilidad al aumentar el riesgo y disminuir el beneficio, para ponerlo en un lugar más seguro
No le falta razón.
Al enfoque de Alberto le falta el carácter dinámico que es intrínseco al problema de la competitividad, y no es suficiente con apuntar que, dado un nivel de productividad, en lugar de reducir salarios se pueden contener beneficios. Es necesario, además, demostrar (no desear) que la contención de beneficios es una alternativa viable (que se puede llevar a cabo) y realista (que se va a llevar a cabo).
Los beneficios, sin entrar en otras cuestiones que reconozco imprescindibles -sobre todo la proporción del beneficio que se consume, se invierte especulativamente o se invierte productivamente- son ciertamente el principio y el fin de la acumulación capitalista, y con ello de la producción de riqueza y del empleo. Este hecho es lo que convierte al capitalismo en un callejón sin salida, y lo que convierte al dilema salarios-beneficios en una lucha perdida de antemano para los trabajadores.

conclusión: el socialismo científico no es un capricho
De hecho, creo que no podemos abordar el asunto de la competitividad con perspectiva si no tenemos en cuenta lo que nos indica Xavier Gracia en su magnífico "Yo no compito" (absolutamente recomendable, tiene muy buena pinta el seminaritaifa.org, y para los que tenemos la desgracia de no conocer el catalán, con el traductor de google se sigue de lujo):
La competitividad es un virus ideológico. Si uno acepta su lógica está perdido. La aprobación de la necesidad de ser competitivos lleva implícita la aceptación del modo de producción capitalista. (...) La pregunta que debemos hacernos no es qué estrategias seguir para mejorar la competitividad, sino por qué el trabajador tiene que vender su fuerza de trabajo al capitalista para poder existir. ¿Por qué la producción tiene que ser mediada por el beneficio y por la extracción de plustrabajo? ¿Por qué los productos del trabajo se enfrentan al trabajador como propiedad privada del capital?
Sé positivamente que a muchos les suena a dogmas, a lo de siempre, a antiguo... En fin, ya sabéis. Y acepto que nadie nace sabiendo, y que es duro aprender, especialmente cuando hay una maquinaria cara y eficiente de manipulación masiva de nuestras mentes y esperanzas. Yo lo sé muy bien, porque dedico mucho tiempo a estudiar y aún tengo muchas lagunas y dudas. Lo que no acepto es que se desprecie lo que se ignora, pese a que sea una postura demasiado común.
El socialismo científico no es un capricho intelectual. No son pajas mentales ni un impulso de discutir por discutir o de inventar palabras raras para nombrar a los conceptos "conocidos".
Al menos, que a todo el mundo le quede algo claro: si adoptamos las categorías de análisis burguesas, diseñadas para confundirnos, nos confundiremos; si abandonamos las categorías de análisis científicas, diseñadas para guiarnos, nos perderemos.
También en el análisis de la realidad...

SOCIALISMO O BARBARIE



NOTAS:


[1] Esto se parece mucho a lo que recetaban los economistas de cuando no existía la economía: los mercantilistas.
Estos sostenían que la riqueza del príncipe (en sus tiempos ya se empezaba a identificar a los soberanos con "las naciones"), consistía en el dinero del que disponía. De esa suma dependía, no ya su tren de vida, sino su armada, su influencia y su prestigio. No parece ninguna estupidez ¿no?
Y ¿cómo se aumentaba esa riqueza? pues vendiendo más de lo que se compra o, en términos más técnicos, manteniendo una balanza comercial positiva. Esto implica a su vez una serie de posibles medidas como políticas fiscales de favorecimiento de exportaciones y penalización de importaciones, devaluaciones competitivas, etc. ¡Exactamente lo que se lleva hoy en día!
Cuando nació la economía política con pretensiones científicas, con los fisiócratas primero y los clásicos después, se afeaba a los mercantilistas que basaran todo en una competición de suma cero, y señalando la importancia de la producción de riqueza, y de la acumulación de capacidad productiva. Posteriormente, al llevar Marx este nuevo enfoque científico a sus últimas consecuencias, el poder evidentemente se alejó de todo ello, y la economía política desapareció de los foros oficiales, siendo sustituida por la "economía", la "ciencia" de la elección.
Quizás esta vuelta al mercantilismo -mientras sigue siendo denostado en todos los círculos académicos- merezca un futuro artículo monográfico.

jueves, 20 de octubre de 2011

socialismo utópico y nostalgia

Marx advirtió contra la nostalgia de tiempos pasados, reales o mitificados (si bien es cierto que no tengo tiempo para buscar las citas). Si alguien quiere buscar las citas, es probable que las encuentre cerca de nombres del socialismo utópico, a quienes Marx solía señalar este defecto (Sismondi, Proudhon).
En el magnífico blog de Alberto Garzón pijus economicus (me imagino que el nombre lo puso, sin mucha reflexión en un momento en que le pareció ingenioso y chisposo, como yo a este blog, y supongo que, como yo, ya se ha arrepentido) hay un ejemplo que lo ilustra bien: una digresión en un artículo de introducción a la economía que se adentra en el asunto de la economía de cazadores-recolectores. En seguida salta la chispa del igualitarismo de las sociedades de "comunismo primitivo" y no tardan mucho en aparecer los comentarios nostálgicos de "qué bien nos iría así".

Pero, como nos enseñó Neruda: "no es hacia abajo, ni hacia atrás, la vida".
Aparte de que quedan pocas, pero alguna tribu de comunismo primitivo queda, con lo cual la aventura está a disposición de quien quiera vivirla, yo no creo que nos fuera muy bien así.
En las sociedades de cazadores-recolectores la economía es tan sencilla, tan poco compleja, como las propias relaciones sociales. De hecho, de acuerdo con el materialismo histórico, son las relaciones económicas las primeras y más importantes definidoras de las relaciones sociales en general, y de relaciones económicas sencillas obtenemos otras relaciones sociales sencillas. Pero, además, el nivel de desarrollo económico, las condiciones materiales (económicas) de vida son tan básicas que ni exigen, ni permitirían, mucha más complejidad social. Cuando el excedente, si existe, es corto hay poco que dedicar a instituciones, cultura, investigación... de forma profesional, dedicada, técnica, o como se le quiera llamar. Por supuesto que, a cambio, cuando no existe esclavitud en ninguna de sus formas (esclavismo, servidumbre, trabajo asalariado...) la producción de riqueza para que otros vivan (de lujo) sin producir no existe, y eso libera mucho tiempo para todos los miembros de la sociedad, que pueden dedicar entre otras cosas a disfrutar de la vida, y esto a su vez, en su faceta social, quiere decir dedicarse a las instituciones, la cultura o la investigación, pero evidentemente de modo lúdico, como aficionados, y de forma necesariamente menos eficiente.
Con ello no quiero hacer ninguna valoración ética o moral, pero si creo que estaremos de acuerdo que, del mismo modo, y paralelamente, a la creciente complejidad y tecnificación de las relaciones de producción que las hacen más eficientes, la complejidad y tecnificación (profesionalización) de las actividades superestructurales (por usar los términos de Marx-Engels) las dotan de mayor eficiencia (vete tú a medir esta eficiencia, eso sí).

Resumiendo, no sólo me gusta más vivir en una sociedad compleja y rica que en una simple y anclada en niveles de eficiencia poco distinguibles de "sociedades" animales (y de nuevo, con ello no califico moralmente, ni para bien ni para mal). Es que además es imposible volver atrás y olvidar lo que se conoce. Entonces ¿para qué la nostalgia de lo imposible? Se le parece mucho a esas "nostalgias" del capitalismo sin trabajadores de las que hemos hablado aquí (y que también aparecen en pijus economicus).

Y aquí tenéis otro ejemplo: el editor que sale en defensa de los libreros, a su vez defensor de los valores de la cultura contra el capitalismo salvaje de los gigantes de la distribución (los "hiper"):  http://www.cerlalc.org/revista_precio/n_articulo013_a.htm. Dice este señor:
Sin unas reglas de juego claras y ecuánimes, la cultura saldrá siempre perdiendo, porque el mercado sigue las normas del darwinismo y no tiene tiempo de fijarse en matices. Cuando el economista y escritor y humanista español José Luis Sampedro dice que a los que manifiestan que el mercado es la libertad deberían acercarse a comprar a un supermercado sin dinero para ver cuán libres son, está hablando, precisamente, de competir en igualdad de condiciones.
Nos explica porqué no hay "reglas de juego claras y ecuánimes":
¿Saben qué pasa cuando no hay precio fijo? Que manda quien pueda ofrecer el descuento mayor. ¿Y saben qué pasa cuando tienes que dar un descuento inmenso a un grandísimo comprador? Que el editor tiene que hinchar los precios, porque nadie ha conseguido ganar dinero vendiendo metros de tela con 110 centímetros (o, lo que se decía en España cuando existía la peseta: “duros a cuatro pesetas: es decir, cinco pesetas al coste de 4).
Con lo cual está clara la receta: precios fijos sin posibilidad de descuentos al comprador:
Criticar a los que defienden el precio fijo como la única garantía posible de libertad en igualdad de condiciones sobre algo tan esencial es un signo de cobardía de cachorros (jauría, debería decir) miltonfriedmaniana. (...) Es hora de que, para hacer este mundo un poco más habitable, veamos en el keynesianismo una forma de recordar la diferencia entre valor y precio. Con un poco de suerte, muchísima convicción y la tenacidad que debe seguirnos dando la dignidad (algo que tiene valor, pero no precio) la batalla en defensa de la cultura no debería estar del todo perdida. De llegar a estarlo, acabaremos alimentándonos sólo de diamantes y de best sellers infumables, deleznables. (...) ¿Saben una cosa? Defender el precio fijo (o no) es lo que te puede llegar a hacer saber ante quién te encuentras. El precio fijo y la defensa de las librerías culturales son como la actitud de la gente hacia el dinero: desnudan, realmente, a cada persona y revelen como somos realmente como ciudadanos. (...) Una librería independiente es la señal de que hay alguien que lucha por un negocio que tenga sentido. No es ni debe ser un negocio de románticos, sino un negocio emparentado con la educación (trabajo en algo digno a largo plazo), entroncando con la labor que realizan las familias (trabajo entregando para personas futuras).

Parece que está de moda la defensa de algunas antiguas actividades económicas llevadas a cabo por modos no capitalistas. En esta defensa del pequeño comercio, las PYMEs o, como en este caso, las pequeñas librerías, las gentes de izquierda nos sentimos inclinados a ponernos del lado del débil frente a la maquinaria del gran capital. Esto tiene un indudable interés táctico en la búsqueda de alianzas amplias de clase. El pequeño burgués, sea autónomo, pequeño empresario o similar, que de hecho trabaja como una mula por un ingreso que nunca le permitirá retirarse, difícilmente encaja en la clase capitalista, y en general no comparte sus intereses.

Pero no cabe duda es de que esta no es nuestra guerra.
No niego que el librero tipo tenga un verdadero amor a la cultura. Pero cuando se pone en pie de guerra sin duda lo que está exigiendo es el mantenimiento de su negocio, de su modo de ganarse la vida. Y ese modo de ganarse la vida es acapitalista, precapitalista para ser más exactos. No puede funcionar en el capitalismo porque no puede competir. El único modo que tiene de salvarse es conseguir que el poder político le aisle del ecosistema económico en el que vive él, y vivimos los demás: el modo de producción capitalista. Lo que persigue, dicho en plata, es la obtención de un privilegio, que los mineros asturianos, los trabajadores de los sectores naval y siderúrgico no pudieron disfrutar en las salvajes "reconversiones industriales", y que más de la mitad de los jóvenes actuales, en el paro, ni se plantean.
Defender al librero frente a la gran superficie es defender el pasado. Defender la cultura frente a la brutalización de la autovalorización del capital es posible sólo trabajando por la superación del capitalismo.
Pretender la defensa de la cultura convirtiéndola en una mercancía es ponerla a los pies de los caballos, como ha conseguido la industria de la propiedad intelectual. Es la conversión de la propiedad intelectual en una mercancía la que tiene a la cultura hecha unos zorros, y no el que esa mercancía se venda al menor precio posible de acuerdo con las leyes del capital. Y pretender la defensa de la cultura salvaguardando el modo de vida de los libreros comprometidos con su oficio, cuando ese modo de vida es algo del pasado, es utopía nostálgica.
Y además es una injusticia, cuando a los demás no nos salvaguarda del capitalismo ni dios.

Por último, no perdamos de vista que, desde el momento que consigamos para nuestro amigo librero semejante privilegio nos podemos olvidar para siempre de él: El día que haya que aunar fuerzas para derribar el estado burgués, que será ya el que le mantiene en su negocio, y al gran capital, que para entonces no supondrá ya una amenaza para él, no lo encontraremos a nuestro lado, sino enfrente.

jueves, 6 de octubre de 2011

la sustancia de la economía: el valor (segunda y ¿última? parte)

En otro post hablé del fundamento último de la ley objetiva del valor como fundamento de una verdadera ciencia económica. Esa ley, en la única formulación coherente y relevante hasta la fecha es la de la teoría del valor trabajo de Marx, el fundamento, junto con el materialismo histórico y la dialéctica como herramienta de análisis, del socialismo científico.
Aunque me quejaba yo de que Marx no nos había dado un fundamento de esta ley, leyendo aquí y allá he encontrado una carta suya a Ludwig Kugelmann el 11 de julio de 1868, en la que claramente habla sobre el particular.
Si no lo he entendido mal, lo que viene a decir es que es inútil buscar tal justificación. La ley del valor es un axioma imprescindible para servir de punto de partida a un análisis científico del funcionamiento de la economía capitalista. Como él dice, otra cosa sería pretender obtener una ciencia antes de la ciencia.

Dado que parece que la cuestión es más filosófica, abandono aquí la investigación, no sin antes anotar un par de puntos que me parecen pertinentes:
En un trabajo de Alan Freeman, "Price, value and profit – a continuous, general, treatment" (es su capítulo final del imprescindible Marx and non equillibrium economics, Edward Elgar, 1996, 303 páginas), dice (pág. 19 del manuscrito en MPRA):
"otras mercancías [distintas de la fuerza de trabajo] no caminan por el mercado disponiendo de sus ingresos en igualdad de condiciones con sus dueños. El coste de la fuerza de trabajo se determina independientemente de su capacidad para ganar dinero para su comprador. Por eso, y no por otra razón, existe la ganancia. Si los trabajadores fueran contratados directamente como esclavos, robots, animales de carga o siervos, entonces, fuera o no el tiempo de trabajo la medida del valor, el trabajo excedente no se extraería en forma de beneficios monetarios, sino directamente como trabajo doméstico".
Sinceramente, no estoy seguro de entender bien la afirmación de que "el coste de la fuerza de trabajo se determina independientemente de su capacidad para ganar dinero para su comprador". Quiero decir que no veo donde se diferencia en esto la fuerza de trabajo de cualquier otra mercancía que sirva de medio de producción, y cuyo coste se determina por el tiempo de trabajo abstracto socialmente necesario para su reproducción, y por lo tanto independientemente de su capacidad para ganar dinero para su comprador.

En todo caso, creo que todo esto está relacionado con las superficialidades (vulgaridades diría Marx) del "capitalismo sin trabajadores", del que ya dí un ejemplo en otro post, y del que he encontrado otro ejemplo aún más descabellado aquí (sinceramente, he dudado de poner el enlace, porque es un ensayo plagado de alucinaciones y de una falta de rigor tremenda, pero puede servir para entretenerse un poco). De lo que no cabe duda es de que el socialismo científico debe defenderse duramente de estos defensores que tiene, de la misma forma que la izquierda marxista tiene que defenderse continuamente -y defender a la clase trabajadora- de todos los oportunistas que se ponen su etiqueta de izquierdistas, especialmente al llegar las elecciones.
Parece que, si el tiempo de trabajo abstracto socialmente necesario es la medida del valor, es, sobre todo, porque el hombre es la medida de todas las cosas, de la misma manera que incluso los "derechos de los animales" son un asunto de humanos, no de animales.

Pues lo dicho: dado que este asunto parece que exige adentrarse en cuestiones filosóficas, me retiro del campo y -zapatero a tus zapatos- me dedico a mis investigaciones en economía. Aunque no prometo nada (no es una amenaza, es simplemente que hay que aprovechar lo bueno que tiene un blog, y es que puedes decir y hacer lo que te de la gana).