viernes, 7 de octubre de 2011

el eterno retorno

Quiero compartir mi sensación de abatimiento, a ver si así se mitiga un poquito.
Buscando y buscando material (acumulo mucho más de lo que me da tiempo a estudiar) para mi estudio de economía marxista, economía política, socialismo científico o como se le quiera llamar, voy encontrando piezas cada vez más antiguas de autores que ya se encontraban las mismas situaciones que vemos hoy.
Un caso espectacular ha sido ver lo que ponen en el archivo marxista en internet como cita de cabecera de Henryk Grossman:
"¿Qué ocurrió en el año 1929 en los EE.UU. y el año 1931 en Alemania e Inglaterra, si no una crisis gigantesca? La clase obrera no estaba preparada para esto. No tenía un Lenin, que esperaba y trabajaba para llegar a ese momento. Por el contrario, durante décadas se escuchó de Hilferding y Helene Bauer que una crisis era imposible. Sólo esta desorientación de la clase obrera hizo posible que la clase dominante superara el pánico y sobreviviera a la crisis".

Henryk Grossman (1881-1950)

Sólo hace falta cambiar las fechas y los nombres de algunos personajes y ¡tenemos un retrato de la situación actual absolutamente exacto! ¿Hace falta añadir algo?
Quizá sólo que la obra de Grossman se centró en la teoría marxista de la crisis, que los revisionistas de todo pelo (infraconsumistas y sobreconsumistas) "corrigieron" (malinterpretaron, falsificaron y negaron: ver Peter Howell, De nuevo sobre el trabajo productivo e improductivo y el propio Grossman Law of the Accumulation and Breakdown, en inglés), mientras que durante todo el siglo XX y hasta hoy ha habido "correctores" en todas las áreas de la economía marxista, empezando por la ley del valor trabajo y terminando por la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Como cumbre de estas falsificaciones, Ian Steedman o David Laibman (ver por ejemplo en David Yaffe, Valor y Precio en El Capital de Marx, o también la obra citada de Howell).
Como enfatiza el propio Howell (obra citada), no es que a los marxistas nos de miedo revisar críticamente la obra de Marx, es que sabemos positivamente que cada tergiversación y falsificación de la misma lleva inmediatamente a un triunfo del programa político reformista y, por su mediación, al desconcierto, desunión y derrota de la clase obrera.

La teoría del eterno retorno, deprimente como es, aplicada a la deprimente incapacidad de la clase trabajadora para emanciparse.
...Al menos hasta la fecha.

jueves, 6 de octubre de 2011

la sustancia de la economía: el valor (segunda y ¿última? parte)

En otro post hablé del fundamento último de la ley objetiva del valor como fundamento de una verdadera ciencia económica. Esa ley, en la única formulación coherente y relevante hasta la fecha es la de la teoría del valor trabajo de Marx, el fundamento, junto con el materialismo histórico y la dialéctica como herramienta de análisis, del socialismo científico.
Aunque me quejaba yo de que Marx no nos había dado un fundamento de esta ley, leyendo aquí y allá he encontrado una carta suya a Ludwig Kugelmann el 11 de julio de 1868, en la que claramente habla sobre el particular.
Si no lo he entendido mal, lo que viene a decir es que es inútil buscar tal justificación. La ley del valor es un axioma imprescindible para servir de punto de partida a un análisis científico del funcionamiento de la economía capitalista. Como él dice, otra cosa sería pretender obtener una ciencia antes de la ciencia.

Dado que parece que la cuestión es más filosófica, abandono aquí la investigación, no sin antes anotar un par de puntos que me parecen pertinentes:
En un trabajo de Alan Freeman, "Price, value and profit – a continuous, general, treatment" (es su capítulo final del imprescindible Marx and non equillibrium economics, Edward Elgar, 1996, 303 páginas), dice (pág. 19 del manuscrito en MPRA):
"otras mercancías [distintas de la fuerza de trabajo] no caminan por el mercado disponiendo de sus ingresos en igualdad de condiciones con sus dueños. El coste de la fuerza de trabajo se determina independientemente de su capacidad para ganar dinero para su comprador. Por eso, y no por otra razón, existe la ganancia. Si los trabajadores fueran contratados directamente como esclavos, robots, animales de carga o siervos, entonces, fuera o no el tiempo de trabajo la medida del valor, el trabajo excedente no se extraería en forma de beneficios monetarios, sino directamente como trabajo doméstico".
Sinceramente, no estoy seguro de entender bien la afirmación de que "el coste de la fuerza de trabajo se determina independientemente de su capacidad para ganar dinero para su comprador". Quiero decir que no veo donde se diferencia en esto la fuerza de trabajo de cualquier otra mercancía que sirva de medio de producción, y cuyo coste se determina por el tiempo de trabajo abstracto socialmente necesario para su reproducción, y por lo tanto independientemente de su capacidad para ganar dinero para su comprador.

En todo caso, creo que todo esto está relacionado con las superficialidades (vulgaridades diría Marx) del "capitalismo sin trabajadores", del que ya dí un ejemplo en otro post, y del que he encontrado otro ejemplo aún más descabellado aquí (sinceramente, he dudado de poner el enlace, porque es un ensayo plagado de alucinaciones y de una falta de rigor tremenda, pero puede servir para entretenerse un poco). De lo que no cabe duda es de que el socialismo científico debe defenderse duramente de estos defensores que tiene, de la misma forma que la izquierda marxista tiene que defenderse continuamente -y defender a la clase trabajadora- de todos los oportunistas que se ponen su etiqueta de izquierdistas, especialmente al llegar las elecciones.
Parece que, si el tiempo de trabajo abstracto socialmente necesario es la medida del valor, es, sobre todo, porque el hombre es la medida de todas las cosas, de la misma manera que incluso los "derechos de los animales" son un asunto de humanos, no de animales.

Pues lo dicho: dado que este asunto parece que exige adentrarse en cuestiones filosóficas, me retiro del campo y -zapatero a tus zapatos- me dedico a mis investigaciones en economía. Aunque no prometo nada (no es una amenaza, es simplemente que hay que aprovechar lo bueno que tiene un blog, y es que puedes decir y hacer lo que te de la gana).

plusvalía, tiempo y beneficio

Ejemplo de Ricardo (citado por Marx en El Capital, aunque ahora no encuentro la cita):
  1. Empleo de 20 trabajadores, por 1,000$, durante 1 año, en el que preparan un producto intermedio, digamos Y. Al año siguiente, otros 20 trabajadores (por otros 1,000$) trabajan ese producto intermedio Y. Al final de ese 2º año, el producto final es X.
  2. Empleo de 40 trabajadores, por el mismo salario de 2,000$, y al final de ese mismo año, el mismo producto X.
Ricardo dice: si suponemos una tasa de beneficio anual homogénea, el primer negocio deberá vender su producto por 1,000$ x (1 + 10%)^2 + 1,000$ x (1 + 10%) = 2,310$.
En cambio, el segundo negocio debería recaudar 2,000$ x (1 + 10%) = 2,200$
¿Tienen ambos productos diferente cantidad de trabajo abstracto socialmente necesario -valor- o es que no se cumple la ley del valor?
Evidentemente, ambos productos tienen el mismo valor -40 hombres durante un año, llamémosle 40 h·a- ¿debemos abandonar entonces la teoría objetiva del valor trabajo?
De ninguna manera. Lo que tenemos que abandonar es el olvido del tiempo o, mejor, su fetichización como origen mágico de la plusvalía y, ella mediante, del beneficio del capital..

¿Porqué es imprescindible considerar el tiempo? Porque en el capitalismo el principio y el fin de todas las cosas es el beneficio. Y el beneficio es una variable flujo, es decir, que sólo se puede considerar en un intervalo temporal: un beneficio sólo se puede obtener en un plazo de tiempo determinado. Si el beneficio es la masa de ganancias, el indicador de su idoneidad, de su suficiencia, de la adecuación de una determinada masa de ganancias es la tasa anual de ganancia. La tasa es lo que convierte la suma absoluta de beneficios obtenidos en una cantidad relativa (a) a la suma invertida y (b) al tiempo necesario para su obtención.
Un ejemplo ayudará a explicarlo: Un mismo beneficio de 100.000$ puede considerarse fantástico si procede de la inversión de 1.000$ en derivados o ser absolutamente decepcionante si es el resultado final de una inversión de 10.000.000$ en una fábrica, instalaciones, materias primas y auxiliares, salarios y demás.
Pero no sólo hay que poner en relación el beneficio con el capital invertido: también hay que relativizarlo según el tiempo transcurrido: La misma inversión en bolsa de 1000$ puede rendir un beneficio neto de 100$, y considerarse una ruina si se ha obtenido en 10 años, o ser un negocio espectacular si se logra en 10 minutos.

Así pues, ¿cómo ponemos en relación -relativizamos- los dos negocios que propone Ricardo?
Vamos a igualar los intervalos temporales ¿Cómo? aumentando (o disminuyendo) la escala de inversión de cada negocio en función de la escala temporal en la que se desarrolla. Es muy sencillo:
  1. Se tienen contratados 40 trabajadores, 20 de ellos están preparando el producto intermedio, y otros 20 están sacando producto final, con el producto intermedio Y que se adquirió al principio del ejercicio. Al final del año se tiene el producto final de estos últimos, más el producto intermedio preparado por los otros 20 trabajadores, que a los efectos de este ejemplo podemos igualar a los adquiridos al principio del ejercicio y eliminarlos de la cuenta neta.
    Este negocio, entonces, junto al capital variable -salarios- exige una inversión en capital constante -producto intermedio.
    En todo caso, la cuenta final es: en un año, 40 trabajadores con un capital constante de 20 h·a producen producto intermedio con un valor de 20 h·a y producto final con un valor de 40 h·a. Evidentemente, hay que reducir todo a las mismas unidades. Para seguir el ejemplo de Ricardo, tomaremos una tasa de plusvalía (s/v) del 10% con lo cual 40 h·a suponen 2,000$ (v) + 2,000$ x 10% (s) = 2,200$. Esto supone que la relación dinero / tiempo de trabajo es 2,200$ / 40 h·a = 55 $/h·a
    Con esta conversión -el dinero para Marx no es más que la forma de expresión del valor- tenemos que: v=2,000$, c=1,100$, s=200$, producto (en valor)=1,100$ (producto intermedio) + 2,200$ (producto final) = 3,300$, o lo que es lo mismo, 60h·a.
    Con esto hemos duplicado la escala del primero de los negocios de Ricardo, para conseguir igualar el periodo de producción con el del otro negocio: un año [en realidad no solo hemos aumentado la escala, lo hemos modificado cualitativamente para que la producción del "producto intermedio" se desarrolle en paralelo, simultáneamente, con la producción del "producto final", y no en fases sucesivas].
  2. Se contratan 40 trabajadores con un coste (v) de 2,000$ sin inversión alguna en capital constante y en un año proporcionan un producto X de 40h·a, o 2,200$.
Podemos hacer ese mismo análisis considerando no una sino 3 líneas productivas:
  1. En un año produce con 20h·a y Y producto intermedio un producto final X
  2. En un año produce con 40h·a un producto final X
  3. En un año produce con 20h·a Y producto intermedio
Esto equivale a partir la antigua rama (I) en otras dos ramas (A y C), manteniendo el matiz de revelar la necesaria inversión en capital constante en la actual rama (A).

En definitiva, tanto en uno como en otro "sistema" de producción, el producto final vale 2,200$ y ha producido una plusvalía de 200$.
No obstante, siguiendo el primer sistema es obligatorio invertir en un bien intermedio que, para producir 2,200$ de producto final, asciende a 1,100$. Es decir, las líneas A y B producen ambas el mismo producto final X, con las mismas horas de trabajo social (40h·a) y por ello el mismo valor (2,200$) . Pero, en este caso, en A se realizó una inversión de 1,000$+1,100$=2,100$, mientras que en B sólamente se invirtieron 2,000$. Por su parte, en B se extrajo una plusvalía de 2,000$·10%=200$, mientras que en A solamente se extrajeron 1,000$·10%=100$. No hay ningún problema por tanto, una vez igualadas las condiciones, para retribuir ambos capitales a la misma tasa anual de ganancia, pero en este caso debe notarse que es la plusvalía la que no es igual en las respectivas líneas de producción.
La diferencia, en todo caso, son los 1,100$ o 20h·a que constituyen el capital constante necesario en (I) y no en (II). El mero transcurso del tiempo no aporta ningún valor: la ley objetiva del valor sigue rigiendo, e impone que el valor es trabajo socialmente necesario, y sólo el trabajo socialmente necesario es valor.
El abracadabra se desvela, y efectivamente en la producción de (I) están implicadas 20 años-hombre más que en la producción de (II). Dicho de otra forma: no hay más "tiempo", hay más "inversión".

Lo que en definitiva revela este ejemplo es que, en el capitalismo, y sin que la ley del valor sufra lo más mínimo, los capitalistas no pueden -o no por mucho tiempo- obtener ganancias en función de la plusvalía arrancada por ellos, sino modificadas por la composición orgánica de su respectivo capital.

Aún podemos considerarlo de otra manera, para introducir otra matización sobre el tiempo:
podemos considerar como periodo homogéneo el de 2 años. Entonces, en el tiempo en que (I) produce una tanda de producto final, en (II) les ha dado tiempo a producir dos tandas, pero esto introduce novedades (complicaciones):
  • Entre ambas tandas el capitalista (II) debe concurrir a la esfera de la circulación para 1) realizar su plusvalía en beneficio y 2) volver a adquirir fuerza de trabajo.
    Esto, poco o mucho, requiere tiempo y supone, como le llamaba Marx, un salto mortal de la mercancía, puesto que nada le garantiza al capital que podrá realizar sus ventas según lo previsto.
  • Se introduce la posibilidad teórica de que en la segunda tanda no se limite a reinvertir la misma cantidad de capital variable recuperada mediante la venta, sino que incorpore también una parte de la plusvalía, comenzando entonces una reproducción ampliada, con sus propios requisitos y dinámica.
    Aunque, insistamos, esto es teóricamente una posibilidad, el capitalismo se basa en la reproducción ampliada y no tiene sentido sin ella. En tiempos de crisis como en los que se está escribiendo esto, esa acumulación se encuentra paralizada o incluso da pasos atrás (se desacumula), pero eso no podrá durar mucho tiempo, o no será capitalismo.

Por último (lo prometo), como siempre hay impresentables "corrigiendo" a Marx y su método, les anticipo que el hecho de que en (I) hayamos considerado un capital constante inicial exactamente igual que el final, para así poder hacer una variación neta nula, es simplemente para facilitar los cálculos. El que vea en esto un defecto fundamental, una incoherencia y una victoria final sobre el marxismo, antes de formar alharacas que se vea la más reciente literatura sobre el mal llamado "problema de la transformación" (fundamentalmente en A.Shaikh y A.Kliman-A.Freeman).

domingo, 25 de septiembre de 2011

Anguita y Europa

Antes de nada: de verdad, que Anguita es cojonudo, que estoy al 90% con él... Que no me ha dado nada contra él.
Ha sido casualidad que despues del último post que hice aquí mi amigo Alfredo me pasara un enlace a la intervención de Anguita en la fiesta del PCE (que, como siempre, me perdí).
Bueno, pues estoy de acuerdo en todo el fondo, pero otra vez tengo mis diferencias en cuanto a la forma... otra vez.

Yo, a diferencia de los que cita Anguita (Martín Seco, Albarracín, Arriola...), sí estaba a favor de la Unión Europea, y también del euro. [Antes de continuar: ponerme a la par con los que cita Anguita me ruboriza, pero bueno, yo lo cuento. Al fin y al cabo para eso es el blog, para largar lo que yo quiera aunque no valga para nada.